Etnohistoria

-

por BROOKE LARSON – Universidad Stony Brook

Era un tomo de aspecto formidable. El primer libro de Thomas A. Abercrombie, Pathways of Memory and Power, reposaba en lo alto de mi estante dedicado a etnografía boliviana, ¡como si me mirara desafiándome a sumergirme en su prosa, densamente condensada en 603 páginas! Sabía que no sería una lectura de etnografía fácil, y mucho menos una historia sinóptica de los pueblos K’ulta de las tierras altas de Oruro. Pero atrajo mi interés. Incluso con un simple vistazo al vasto alcance y compleja organización del libro, pude apreciar cómo esta deambulación multidisciplinar a través de la historia, etnografía y teoría prometía abrir nuevas vías de investigación reflexiva e interdisciplinar.

La mayor ambición de Tom era epistemológica: problematizar y remodelar “el esfuerzo llamado etnohistoria” (xxiii), que había estado de moda durante mucho tiempo entre los antropólogos andinos (especialmente John Murra y sus herederos intelectuales), así como una generación de historiadores sociales (incluida yo misma), que se encontraba abriendo camino en las llamadas “historias desde abajo” del mundo rural andino. Con ese fin, el libro ofrecía una relectura crítica de la manera en que los estudiosos del “Norte global” habían estado escribiendo en torno a la historia social y cultural de los pueblos andinos rurales, atrapados en el vórtice del imperialismo occidental y/o de las fuerzas de la globalización moderna. Para Tom, un estudio de la memoria social debía comprometerse con cuestiones trascendentes a la historia rural andina, extenderse a las corrientes transatlánticas del colonialismo. Pero él comenzaría, conceptualmente, reposando su mirada etnográfica en las comunidades de los K’ulta.

La primera parte del libro de Tom se sumerge en las profundidades culturales de la sociedad K’ulta y su vida ritual, evitando las trampas del “fundamentalismo étnico”, esencialmente divorciando sus sujetos de estudio de su larga historia/memoria de la violencia estatal interna colonial y postcolonial. Sigue una doble perspectiva, etnográfica y reflexiva simultáneamente. El prefacio y la introducción se convierten en un espacio de reflexión crítica que, implícitamente, involucra la crisis actual del campo de la antropología. Pero en lugar de sumirse en una crítica nihilista, Tom traza la fascinante trayectoria de sus investigaciones y experiencias intelectuales a modo de “viajes a las fronteras culturales” (1998: 29). Tanto para académicos como para estudiantes de posgrado, este libro se presenta como un mapa, lidiando con todo tipo de problemas teóricos y dilemas metodológicos: cómo entender la construcción de la memoria social; cómo la oralidad y alfabetización quedan entrelazadas en el contexto social y rural andino; cómo la territorialidad enmarca la memoria y define las políticas de defensa comunitaria; el rico repertorio de rituales como constitutivo de la comunidades étnicas y la conciencia social; y la historia adaptativa de los pueblos indígenas tras siglos de colonialismo, liberalismo y etnocidio.

Más en Antropologías:  Borremos a Cristóbal Colón

Esta última cuestión no es accesoria, como sí suele ocurrir en el caso de la etnografía estándar, que proporciona “antecedentes históricos” como telón de fondo para los estudios de campo contemporáneos. El medio de Tom es la historia, tanto como la antropología simbólica, y ahí radica la belleza de este trabajo. La segunda parte del libro va más allá proporcionando una imagen narrativa general de las comunidades K’ulta: presentando nada menos que “Una formación social andina que transita desde la autonomía previa a la invasión a la atomización posterior a la revolución” (1998: 19). ¡Cinco siglos de etnohistoria condensados en estos dos largos capítulos! Pocos historiadores serían tan audaces (¿o ingenuos?) para intentar tal esfuerzo. Y, debo decir, que esta misma historiadora tuvo a veces dificultades para seguir sus hilos narrativos, ya que Tom cambiaba de tema, ámbito, y pasaba por alto los principales puntos de inflexión histórica. Pero lo que este viaje a lo largo del libro me ofreció fue algo mucho más valioso: la invitación a repensar las “transformaciones a largo plazo de las ‘cosmologías’ rurales andinas en condiciones desfavorables de subordinación a regímenes (coloniales españoles y dominados por criollos) estatales republicanos” (1998: 19).

Partiendo de la preocupación de los historiadores sociales por la agencia contrahegemónica, el libro de Tom dio vida a la interacción entre las prácticas públicas y clandestinas, los rituales sincréticos relacionados con la adoración ancestral y sagrada, y las formas manifiestas en que los pueblos andinos “han resistido las fuerzas de la dominación social al apoyarse en una memoria social construida colectivamente para entender las hegemonías a las que [estaban] y están sujetos, así como para volver a desplegarlas creativamente en forma de contrahegemonías”(1998: 19). Así, se presentaba una compleja agenda de investigación que infundía la historia dentro de la antropología, y viceversa. Tomando un tema clásico, reformulándolo en un marco conceptual fundamentalmente único. No es de extrañar que su libro pronto se convirtiera en una lectura obligada entre muchos estudiantes de posgrado en antropología y etnohistoria andina.

Más en Antropologías:  Una antropóloga en una sala de espera

Recientemente, tuve la oportunidad de volver a Pathways para aprender cómo la oralidad y alfabetización interactúan recíprocamente en la sociedad rural andina – tanto en el pasado como en el presente. En compañía de otros académicos andinos, el trabajo de Tom ha ayudado a subvertir la dicotomía tan arraigada entre “la ciudad letrada” (invocando la metáfora de Ángel Rama), colonial y urbana, y el campo indio “iletrado”. Un grupo interdisciplinar de académicos (junto con la ya no tan nueva escuela “New Literacy Studies”) ha desacreditado (o, al menos, matizado) esta tesis obsoleta. Pero el estudio de Tom – a través de su minuciosa investigación de las formas indígenas de legalismo, archivos y rituales, dio vida a la premisa de que “las formas de comunicación escrita y oral han coexistido entre sí, a veces dando lugar a influencias recíprocas desde el momento en el que los españoles introdujeron la codificación alfabética en el siglo XVI” (1998: 18).

A través de una asombrosa variedad de temas y contextos, podemos ver cómo las prácticas de alfabetización vernácula impregnaron la sociedad rural andina: desde el aumento precipitado de demandas indígenas en momentos de disturbios traumáticos y despojo; a la rápida circulación de títulos de propiedad coloniales, decretos reales, y peticiones en masa; a la memorización y veneración ritual de antiguos títulos de propiedad de tierras en ritos anuales de sucesión principalmente. Con una característica sutileza, Tom realizó una elocuente solicitud a los académicos para que reconsiderasen la ortodoxia de la división de lo escrito/oral. “Hacer distinciones entre españoles y andinos que giren en torno a las letras no es tan útil como podríamos pensar” [advertía]. “Aun cuando siglos de experiencia sobre la efectividad legal de la memoria textual [y sus formas de protesta] han llevado a los andinos a venerar la pluma y la tinta, así como los montones de documentos, la reverencia a la escritura no ha borrado su respeto igualmente profundo por las artes no escritas de la memoria” (1998: 18). Tras haber establecido un diálogo crítico entre las disciplinas de la etnografía e historia, el extraordinario libro de Tom ha ayudado a establecer horizontes para los modelos de persistencia cultural y transformación social a largo plazo en el mundo rural andino.

Más en Antropologías:  Un inusual templo griego

Referencias

Abercrombie, Thomas A. 1998. Pathways of Memory and Power: Ethnography and History among an Andean People. Madison: University of Wisconsin Press.

Rama, Angel. 1996. The Lettered City. Translated and edited by John Charles Chasteen. Durham, N.C.: Duke University Press.

Traducción: David Roldán Eugenio/ Fuente: SCA

Antropologías
Antropologíashttp://antropologias.com
Observatorio de ciencias antropológicas.

Comparte este texto

Últimos textos

Áreas temáticas